domingo, 19 de enero de 2020

EL MENSAJE DEL ARCA ANTE EL COLAPSO ANUNCIADO


Margarete Hiller, Responsable General Internacional (RGI) del Arca, La Fleyssière, Francia.

Vivimos en una época en el que el cambio climático y la pérdida acelerada de la biodiversidad empiezan a llegar a nuestras conciencias, ya que las consecuencias nefastas son visibles y ya no se pueden seguir negando.
Varios sistemas parecen mostrar una extrema fragilidad: el económico, el financiero, el energético (nuestra dependencia del petróleo), el geopolítico...
Cada vez se alzan más voces sobre el probable colapso de estos sistemas. Para otros ya es una certeza que esto ocurrirá en un futuro próximo.
En este contexto tan preocupante, me hice la siguiente pregunta: ¿Cómo se posiciona El Arca frente a este colapso anunciado?

Veamos primero el mensaje del Arca en sus orígenes.
Lanza del Vasto conoció a Gandhi en los años treinta y luego fundó la primera comunidad en 1948. El Arca tomó forma durante los "Treinta Gloriosos", cuyo engañoso glamour denunció rápidamente, porque nuestra riqueza ya estaba en ese momento basada en la injusticia, la guerra, el empobrecimiento de otros seres humanos y la contaminación de la tierra.
Su respuesta a estas injusticias fue clara: abandonar el espíritu de posesión, de lucro y de dominación, volver a una vida sencilla, trabajar la tierra, no cooperar con la explotación de los demás y de la naturaleza, esforzarse por vivir la vida en comunidad, el camino de la no-violencia, el trabajo sobre sí mismo, la importancia de las relaciones...
Lo que fue obvio para los miembros de El Arca desde el principio es que la transformación de la sociedad comienza con la transformación de uno mismo, la conversión.. Tenemos que ser el cambio que queremos ver en nuestra sociedad.
Los comienzos del Arca fueron también la época de la Guerra Fría, del armamento masivo, de las pruebas nucleares, de la guerra de Argelia, del proyecto de campos militares en Larzac...

El Arca optó por la acción no-violenta.
La no-violencia no era un concepto muy conocido, y Lanza trató de explicarlo a un amplio público.
Según él, el primer paso para entrar en un enfoque no-violento es salir de la indiferencia. ¿Cuántas veces no es la maldad la que mata, sino la indiferencia?
El segundo paso importante es no ceder al miedo. Mirar la realidad a la cara puede ser aterrador, pero es importante no quedarse en esta emoción, para que no nos paralice.
El tercero es resistir a la violencia, que requiere no sólo coraje y determinación, sino también mucho amor.
Puede que Shantidas no imaginara una evolución tan desastrosa en cuanto al clima y a la biodiversidad, pero tuvo muy pronto la intuición  de que el mundo se dirigía directamente hacia el abismo si continuaba basándose en el espíritu de provecho y el crecimiento desenfrenado. Decía que ¡no debíamos sorprendernos si la piedra que lanzamos al aire un día caía sobre nuestras cabezas...!
Hoy en día nos enfrentamos a una degradación ambiental galopante y al calentamiento global, que ya nadie puede negar.
Los diversos informes científicos, ya sea el informe del GIECC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), u otros llamamientos urgentes de los climatólogos, son alarmantes. Ya el informe de Meadows, que se titulaba "Detener el crecimiento" y que fue redactado a petición del Club de Roma en 1972, mostraba las desastrosas consecuencias de un crecimiento desenfrenado.
El estadístico Paul Chefurka ha retomado este trabajo y llega a conclusiones aún más radicales: cree que el cambio climático (por ejemplo, sequías, inundaciones, situaciones meteorológicas extremas), así como la pérdida de fertilidad del suelo, la pérdida de suministros de agua potable, la muerte de los océanos, la contaminación química de la tierra y el agua podrían conducir a una drástica caída de la producción agrícola, que no podría alimentar a toda la humanidad. Concluye que "en estas condiciones, la población mundial aumentaría a 7.500 millones en 2025 antes de disminuir inexorablemente a 1.800 millones en 2100". Por lo tanto, estima que en el espacio de 75 años habría 5.700 millones de personas que morirían de hambre, es decir, el 75% de la población mundial. Estas son cifras aterradoras, un escenario que va más allá de nuestra imaginación.
Podemos decir que estas son sólo estadísticas de la futurología y que es imposible predecir el futuro. Lamentablemente, desde 1972 las estadísticas de este informe no se han equivocado. Sabemos que la caída de la biodiversidad puede alcanzar un estado irreversible y comprometer el equilibrio del ecosistema de la tierra.
Según la opinión de los climatólogos, los países desarrollados deben reducir sus emisiones de CO2 en un 3% anual para tener una oportunidad sobre dos de permanecer por debajo del aumento de cuatro grados en 2100. Sin medidas rápidas y radicales, la humanidad está amenazada de extinción.

Ante esta realidad, se ha creado una nueva ciencia: la colapsología.
Según Pablo Servigne, no se trata de afirmar certezas que aplasten todo el futuro o de encontrar "soluciones" que eviten el problema, sino de aprender a vivir con las malas noticias y con los cambios brutales que anuncian para ayudarnos a encontrar la fuerza y el coraje de hacer algo que nos transforme y nos conecte con los demás.
Hoy en día hay cada vez más personas que están preocupadas por la emergencia climática y ambiental y que se han propuesto cambiar radicalmente sus estilos de vida, otros han optado por la acción no-violenta ante la inacción de los gobiernos: Extinction-Rebellion, ANV Coop21, Alternatiba.. son sólo algunos de estos movimientos.
El Arca fue un precursor de la no-violencia y de una forma de vida alternativa en su tiempo.

¿Cuál es el mensaje de El Arca hoy ante esta situación, cómo nos situamos?
Volvamos al punto de partida: Salir del espíritu de lucro, de posesión y de dominación, es decir, salir del paradigma de crecimiento, eso es lo primero.
Dejarse tocar también, aunque las noticias sean a veces insoportables, no permanecer en la negación, salir de la indiferencia, no sucumbir al miedo.
Recordemos los dos grandes principios de la no-violencia: ahimsa, no hacer daño, y satyagraha, la no-violencia activa.
Ahimsa es la base de cualquier actitud no-violenta.
Todos podemos intentar hacer el menor daño posible a la tierra y a todo  ser vivo: reducir nuestro consumo de energía y nuestros desplazamientos, optar radicalmente por la agricultura ecológica, los circuitos cortos y una feliz sobriedad, dejar de apoyar los mecanismos de explotación de los seres humanos y de los seres vivos en general...
Si nos es posible, cultivemos un trozo de tierra, porque, como bien dice Pierre Rabhi: ¡cultivar es resistir!
Permanezcamos en el respeto maravillado por todo lo que vive y adaptemos nuestros gestos cotidianos a esta actitud interior!
Estamos llamados a redescubrir la no-violencia activa, la fuerza de la verdad, y a convertirnos en actores/actrices de uno de los muchos movimientos no-violentos comprometidos con el clima y la biodiversidad.
El Jai Jagat es una acción muy hermosa, unificadora y emocionante que ya moviliza a muchos de entre nosotros y nos une a otros movimientos en el mundo entero.
También podemos unirnos a las acciones no-violentas que están teniendo lugar en todas partes para despertar las conciencias y pedir un cambio de paradigma.
Actuar nos une a los demás y nos ayuda a salir del miedo y de la sensación de impotencia que a menudo nos paraliza. Actuar con los demás nos da valor y alegría.
En la imagen de la cruz del Arca estamos llamados a vivir plenamente las dimensiones horizontales y verticales en nuestras vidas. En otras palabras, más que nunca, necesitamos relaciones, vínculos, en todas las dimensiones de nuestro ser.

• En primer lugar, está el vínculo con uno mismo, con nuestras emociones, con nuestra interioridad. Debemos permanecer conectados a nuestras emociones: pueden surgir en este contexto la tristeza, la ira y el miedo. Tengamos cuidado de expresarlos, no nos quedemos a solas con ellos. El miedo es normal ante las malas noticias, pero tratemos de enfrentarlo y convertirlo en una acción benevolente.
Necesitamos más que nunca desarrollar nuestra vida interior a través de cualquier práctica que vaya en esta dirección: yoga, meditación, la plena conciencia (lo que Shantidas llamaba doble atención), canto, música y poesía, son sólo algunas de las formas que nos conectan con nuestra fuente interior y nos aportan paz y equilibrio.

• En segundo lugar, está la conexión con otros, algo tan necesario en el contexto actual. Necesitamos crear vínculos, desarrollar relaciones de confianza y reciprocidad, estar en red, necesitamos comunidad, ya sea total o de alguna otra forma. Estar conectados nos permite tener intercambios, experimentar otras formas de convivencia y apoyarnos mutuamente. Esto será más fácil en grupos pequeños, como en la familia, el barrio, la comunidad de vida, pero también estaremos llamados a ampliar estos grupos y a acoger a los que llamen a nuestra puerta.
El Arca de hoy no está destinada a salvar a unos pocos individuos del diluvio anunciado, sino a crear espacios de compartir, de ayuda mutua y de amor para que podamos navegar juntos en las aguas tumultuosas.
Simplemente nos necesitamos los unos a los otros.

• Por último, está el vínculo con la naturaleza, que a menudo hemos descuidado. Podemos maravillarnos ante la belleza de la naturaleza, dejarnos recuperar por ella, cultivarla con respeto y amor, pero también debemos escuchar su sufrimiento. El monje budista Thich Nhat Han nos dice muy justamente: " Lo que más necesitamos es escuchar dentro de nosotros mismos los ecos de la Tierra que llora”.

Luego está el vínculo indispensable con el Todo Otro, con lo que está más allá de nosotros, la dimensión vertical. Frente al anunciado colapso, necesitamos conectarnos al Más Allá y a lo sagrado, ya sea a través del silencio, la plegaria o rituales cargados de sentido. Tenemos necesidad de celebración. Celebrar juntos es una fuente de resiliencia y portadora de sentido y de una profunda alegría. Lo sabemos muy bien en El Arca.
La espiritualidad debe permanecer en el centro de nuestra vida, es nuestro eje central y el complemento indispensable de la no-violencia, a través de ella nos enraizamos y encontramos la confianza en la Vida. Es la fuente de la que volvemos a beber cuando el mundo que nos rodea tiembla.
Nos prepara para el nuevo mundo que vendrá.

2 comentarios:

Naty dijo...

Muy bueno y que nos invita a la reflexión personal y grupal

Anónimo dijo...

interesante este escrito que ayuda a "revisar" nuestro momento concreto.
Gracias a todos los que estais trabajando para mantener el espiritu de la no-violencia.
Celsi