martes, 3 de diciembre de 2019

TESTIMONIO DE UN JOVEN EN LA MARCHA JAIJAGAT EN LA INDIA


Hola  comparto este testimonio de Javi, compañero de colectivo noviolencia de Madrid, que está haciendo la marcha de Jaijagat en la India. Muy interesante para conocer el día a día de este importante acontecimiento. Saludos. 
Dita Villaroel

(I PARTE)

Hola familia
Os escribo desde una ciudad llamada Vidisha, todavía en el estado de Madhya Pradesh. Digo todavía porque no hemos cambiado de estado desde que salimos de Joura, hace 40 días y casi 800 kms. Pero claro, es un peazo de estado enorme que es más de la mitad de España en territorio y tiene más de 70 millones de personas. ¿Sabíais que en India hay ya 1300 millones de personas?? lo digo porque yo no lo sabía, están a unos cuantos milloncejos de alcanzar a China.
Esto, la superpoblación, es algo que estamos experimentando con intensidad. No importa si estamos en una ciudad o en un pueblo, la sensación de aglomeración es bastante constante. En las ciudades son las motos, que zigzaguean de un lado a otro de la calle para ir esquivando vehículos, peatones y vacas por igual mientras intentan colarse por lo huecos que dejan las otras motos. Sueltan un humo guarro, pegajoso, por el que hasta en ciudades pequeñas hay un hongo atómico de contaminación como el de Madrid. Pero a diferencia del de Madrid, este hongo lo ves estando dentro. Se ve como una especia de bruma que sabes que no es bruma porque te cuesta respirar. Una vez me dio por salir a correr y al tercer kilómetro empecé a sentir una presión en el pecho y al séptimo ya no podía dar un paso más. Telita.
En los pueblos no hay motos pero sí decenas de personas y más niños aún que salen a nuestro paso ocupando la anchura de las callejuelas. Callejuelas por darle un nombre, en realidad la mayor parte de los pueblos son un conjunto de casas donde lo que queda en medio lo puedes llamar calle, aunque cuando pasas por ellas tienes la sensación de invadir un espacio privado. No importa si hemos ido por carreteras grandes o por caminos perdidos, no pasan más de 4 o 5 kilómetros sin llegar a uno de estos pueblos.
Población a tope, contaminación aún más a tope. Plásticos, plastiquitos y plastiquititos son la flora y la fauna predominante hasta en los lugares perdidos que hemos atravesado. Por lo visto hace 20 años esos envases no existían en los pueblos y ahora... El tema es que no hay el concepto de papelera en las calles, por no decir recogida de basuras, y lo único que se puede hacer con ellos es tirarlos donde puedas. Los muy concienciados llevamos bolsitas con nuestros desperdicios que guardamos con primor hasta poder tirarlo en alguno de los pocos cubos que vemos. Aunque estamos viendo que incluso estos los recogen solamente para tirarlo igualmente todo en el campo. Se podría culpar a los indios según el cliché de que son unos guarros o irrespetuosos. Pero, viendo un poco ampliamente la historia y la cultura que ahí aquí, te das cuenta de que el problema no es tanto cultural (respeto tienen por muchas cosas) como de esta versión cutre del estilo de vida americano que han acogido, les han vendido, como desarrollo, donde lo que lo da prestigio es comer comida envasada e ir en moto, y comer comida tradicional e ir en bici es de pobres o paletos.
Aquí en Vidisha estamos pasando tres días que nos están viniendo estupendo para descansar un poco. Aunque lo cierto es que al final no tenemos mucho rato de descanso porque estamos haciendo una formación en noviolencia a cargo de algunos de los caminantes y de los líderes de Ekta Parishad. Es muy interesante todo lo que hacemos y lo que cuentan, aunque con tanta carga de cosas incluso estos días que paramos se hace complicado tener ratos para uno mismo. No digo ratos de soledad porque eso está fuera de lo posible o pensable, pero al menos ratos de poder leer, escribir o estar a tu bola. De hecho para poder escribiros me estoy saltando un acto al que estamos invitados por la universidad de la ciudad. Por lo visto a los jefes de la universidad les ha inspirado tanto la marcha que han decidido inaugurar un departamento de investigación en noviolencia-trabajo comunitario. Y, no os lo perdáis, han plantado 50 árboles, uno para cada uno de los caminantes. Hasta les han puesto a cada arbolito un cartel con nuestro nombre, jajaja! El acto que me estoy perdiendo ahora es justamente para que cada caminante plantemos nuestro árbol personal con nuestro nombre. Así que ahí he dejado solo al arbolito que lleva mi nombre, siendo plantado por otra persona. Esto sí que es dejar plantado jaja.
La acogida que está teniendo la marcha sigue siendo espectacular. En esta misma ciudad nos han invitado a nada menos que a 18 escuelas e institutos diferentes para que les contemos de la marcha. Yo fui antes de ayer a una escuela, y fue uno de esos momentos surrealistas que te regala la vida de vez en cuando. El tema es que como nos habían invitado a tantos sitios decidimos ir solo dos o tres caminantes a cada uno. Pero, atención, en esta escuela se pensaban que íbamos los cincuenta, y tenían una recepción que uouh mamá. Y cuando nos vieron aparecer a los dos pelados que fuimos se llevaron una decepción buena. Pero igualmente ahí tenemos en la puerta del colegio a la directora, al jefe de estudios, a media docena de profesores y... a la banda de colegio! Una docena de críos vestidos de punta en blanco, con trajecitos azulones de esos que tienen pomponcitos aquí y allá, estos dorados, con pantalón blanco y sombrero a juego. Nos piden que sigamos a la banda y por detrás nos siguen los directores y profes. Avanzamos por entre los distintos edificios del colegio, y cuando me quiero dar cuenta veo que los profesores del colegio nos están haciendo pasillo, todos bien plantados y separados a intervalos regulares. Doblamos una esquina y, bum, se abre un patio enorme donde 1500 niños, sí, 1500, más de hecho, están en perfecta cuadrícula, se ponen de pie y nos empiezan a aplaudir y a gritar eslóganes como en una manifestación, Que a saber qué dirían pero lo hacían en un unísono perfecto, tan asombroso como inquietante. Yo estaba algo cansado, eran las 7:30 de la mañana y no había aún desayunado, pero alcancé a soltarles unas palabritas bonitas sobre la marcha y la unidad (oneness) de la humanidad (yeah), tras lo cual les canté una canción en hindi que me he aprendido (esto les encantó jaja) y luego nos llevaron a una sala donde habían preparado un gigadesayuno para los cincuenta, no sin antes darnos un ramillete de flores con gran ceremonia.
Así que ahí estábamos la otra buena mujer y yo, tras esa acogida desproporcional, comiéndonos el desayuno de los cincuenta. La verdad que en el momento me dio bastante vergüenza todo, pero visto ahora tuvo un punto cómico importante, jaja, el global de la imagen fue un cuadro.
Más allá de la gracia de la anécdota, si os cuento tanto sobre la acogida brutal que estamos teniendo es también para explicaros la sensación que tengo de estar participando de algo muy grande.
Nos ha dado bastante que pensar el éxito que está teniendo la marcha, porque nos imaginamos esto en nuestros países y no nos haría caso ni perri. Lo imagino en España y se vería en el mejor de los casos como una panda de hippies majetones y con buenas intenciones, pero poco más. Y sin embargo aquí la gente se lo toma mu en serio. Por lo que vamos entendiendo, en India se tiene una gran valoración por la gente que hace un sacrificio por una causa mayor. Por eso entre otras cosas hay tantos monjes, saddhus, que no tienen dinero ni posesiones, la gente los valora mucho y les dan lo que necesitan. Imagináoslo en España, vivir sin dinero ni posesiones, no se consideraría precisamente el colmo de la lucidez y el éxito.
La otra gran razón que explica este éxito es la reputación que tiene la organización que ha iniciado esto, Ekta Parishad. Poco a poco vamos entendiendo que el trabajo que han hecho en 40 años es impresionante. En cierto sentido es como un sindicato de más de un millón de agricultores sin tierra y gente desposeída que están muy organizados y tienen una capacidad jarta para presionar a los gobiernos. El mayor movimiento social noviolento del mundo, se dice-se comenta. ¿Os conté que en 2012 hicieron una marcha de cien mil personas con la idea de ocupar el centro de Delhi? el gobierno tuvo que ceder a sus reivindicaciones antes de llegar allí, menudo cuadro habría sido.
Además de especie de sindicato, al mismo tiempo es una red que organiza comunidades (mejor dicho, facilita que las comunidades se organicen a si mismas) para que puedan hacer por sí mismas todo lo que está en su mano, uséase para que ganen autonomía. Y así tienes pueblos haciendo sus pozos, montando cooperativas, gestionando escuelas, etc.
Finalmente, son como una escuela de pensamiento sobre teoría política desde la noviolencia.
Y todo esto sostenido durante 40 años. En el fondo me sorprende que nadie se haya cargado aún a Rajagopal, el líder de la organización.
Quería contaros algunas cosas más pero ya me he alargado bastante así que lo dejo por hoy. De todas formas creo que después de India será más complicado escribir, así que aprovecharé a escribiros estos tochos mientras pueda hacerlo jeje.
Me estoy dando cuenta de que no os he contado nada de mí propiamente. Creo que con tanta historieta me he dejado las partes de más chicha: las ventajas e inconvenientes del hiperliderazgo de Rajagopal, un tipo considerado un gurú, y sus contradicciones; las dificultades de la tradición gandhiana para funcionar democraticamente, alguna reflexión sobre espiritualidad y colectivismo, etc.
En fin no terminaré el mail sin al menos deciros que esto es muy duro, pero que soy feliz. Sería largo y complejo contarlo bien pero, básicamente, la dureza de la marcha, el atravesar paisajes y paisajes, la convivencia con otras culturas, el vivir en colectivo, la falta de control sobre las condiciones básicas de la vida como la comida, la higiene, el descanso o el espacio personal, y la necesidad de dar el máximo de mi capacidad, en definitiva la renuncia a algunos aspectos de lo individual que estoy teniendo que hacer ha hecho que llegue, en gran medida, a aceptar la realidad como es y a rendirme a ella. Lejos de anularme como persona, todo esto me está dando una lucidez, una fuerza y una expansión como seguramente no he conocido hasta ahora. Es una fuerza que, por decirlo de alguna manera, viene de otro sitio.
Ahí lo dejo! jaja

(II PARTE)

Aquí os escribo algunas cosillas desde la India, por fin tengo un rato tranquilo!
Podría contar tantas cosas que me está costando empezar por algún lado, parece que empiece por donde empiece siempre debería contar otra cosa antes! Así que casi que empiezo por hoy.
Hoy me han despertado como a las cuatro y media de la mañana unos compis de la marcha que se han puesto a hablar. Siii... y mira que no tenía pensado contar esto tan pronto jaja pero bueno, tenía que salir en algún momento el que está siendo uno de los grandes temas en la convivencia entre indios y extranjeros... el tema del ruido, chanaaaan! Un sector dentro de los indios tiene la buena costumbre de despertarse a las 4 de la mañana o antes y oye, se ve que de buena mañana se levantan con el ánimo risueño y les resulta un gran momento para charlar. No creáis que en voz baja o susurrando qué va. A plena voz, con risas, de un lado a otro de la habitación, un fiestote vaya! U otras veces se ponen a hablar por el móvil (esto a las 2 o 3 de la mañana también), o se ponen a ver vídeos musicales. Las primeras semanas a los extranjeros nos costaba un montón entenderlo, porque incluso cuando les pedimos que se callen lo hacen como 5 minutos, y me levantaba de un mal humor que brrrrr. Por suerte, con el tiempo he podido ir comprendiendo que no podemos entenderlo tanto como una falta de respeto, sino como una diferencia en el sentido del ruido. Si alguien te despierta pues no le haces más caso y te vuelves a dormir, sin más; y es alucinante ver cómo la gente aquí es capaz de dormir a pata suelta en mitad del griterío. Ningún problema!
También el concepto del espacio individual es distinto. No solo se ve en esto del ruido sino en muchos otros detalles. Por ejemplo aquí cualquiera te órdenes en una forma que a nosotros nos resulta tirando a molesta. Véase si quieren que vayas a alguna parte te lo dicen mil veces (ni por favor, ni si no te importa ni na de na, "ven ven ven!"), y si no reaccionas a veces hasta te acaban agarrando del brazo y empiezan a tirar, jaja es de coña. Luego he ido viendo que eso no lo hacen tanto cuando es por un motivo personal de ellos, sino sobretodo cuando se trata de algo que te piden para el grupo o para otra persona. No entienden como nosotros entendemos que cada uno es dueño de lo que decide hacer. No, aquí si el grupo necesita algo pues te lo dicen y tú lo haces; en fin no se entiende que el que tú quieras o no hacerlo pueda intervenir o sea algo a tener en cuenta. No hay tanto problema con el respeto a la voluntad individual o a la expresión de cada uno. El peso del grupo, la relación entre los individuos y el grupo, es muy distinto.
Así que poco a poco vamos entendiendo cosas y entrando en la dinámica. También ellos van entendiendo y cediendo. Por ejemplo esta mañana para lo que es sus parámetros sólo han intercambiado unas cuantas frasecillas (que me han despertado igual, pero se aprecia el esfuerzo por su parte jeje). De todas formas la cosa tampoco habría sido muy distinta porque poco después me han venido a llamar por una chica de la marcha que "buscaba un médico", y bueno la verdad es que sí estaba pochilla. Después de varias semanas de marcha estoy (y estamos todos) en una disposición en que ya todo me parece bien. O casi mejor dicho no me parecen ni bien ni mal, es lo que es y punto. Si me despiertan temprano pues es así. Quiero decir que hablaré con ellos e intentaré conseguir que podamos todos descansar bien. Pero lo que es esta mañana, es como si nada de lo que ocurre fuera ya motivo para enfadarse o darle más vueltas. Ya que estaba despierto he podido aprovechar a meditar más rato de lo habitual y ahora me he puesto a escribiros, así que ni tan mal. Aunque desde que he empezado el mail hasta ahora me han venido otros 5 o 6 con problemillas médicos, no sé qué pasa hoy que está pocho to quisqui.
Y este flow en que todo está bien, o no está ni bien ni mal, está siendo así un poco con todo. Es una sensación curiosa la verdad. Muchos días dormimos en sitios sucios, o con mucha gente embutida en una misma sala, o sin luz, sin agua, con dos baños para los cincuenta (en realidad eso es casi deseable, porque a veces no hay baños en absoluto) o con insectos por el suelo (con el detalle sabroso de que dormimos en el suelo y los bichos se nos trepan por el cuerpo, yeeeah). Al principio lo asumía como un ejercicio de resistencia (toca aguantar!) pero ya no es exactamente así. Sigo intentando estar lo mejor posible y por ejemplo poder dormir en un sitio sin bichos. Pero si toca dormir en un sitio con bichos, pues mira tú, duermes peor y al día siguiente estás algo más cansado, pero tampoco va más allá el tema. Total son bichos que no pican . Y lo cierto es que con esta disposición estoy durmiendo bien casi siempre y manteniendo bastante tranquilidad de espíritu.
También he de decir que estoy teniendo unos compañeros internacionales increíbles en este sentido y estoy aprendiendo mucho de ellos. Para esta gente parece que todo está siempre bien. No es que repriman la queja por hacerse los fuertes, porque claro que intentamos todos tener un sitio lo más apañado posible, pero si no es posible pues pssseeee al final nada es tan grave como parece.
Volviendo al tema de las diferencias culturales con los indios, un ejemplo que me ha parecido muy significativo es el de una compi francesa que lleva unas semanas mala con una bronquitis. Y entre la bronquitis y el agobio de tal vez tener que ir al hospital (llegó a estar pocha pocha) y de no tener un seguro médico ni dinero para pagarlo está como frágil emocionalmente. Pues aquí se lo han tomado como que si va a ser una carga para el grupo es mejor que se vuelva a casa. No lo dicen de malas, simplemente les parece lo más lógico. Pero claro a nosotros nos parece más importante que ella esté bien y que pueda continuar en la marcha, antes que la carga que supone para el grupo. Me parece interesante porque, por lo que estoy viendo hasta el momento, parece que una cultura más colectivista como la india no lleva necesariamente a una relaciones personales más fuertes, como tendemos a pensar. Porque la relación que importa es la del grupo y no tanto la del uno a uno, y no es un problema dejar fuera a las personas que suponen un problema o una carga para el grupo.
La verdad que este tema me está dando bastante que pensar también desde el punto de vista de la noviolencia. Pues no sé si su actitud se explica por las diferencias culturales, o si al menos en parte es una contradicción tirando a gorda con la propia filosofía de la noviolencia. O tal vez son las dos cosas. Una frase típica de Gandhi es "sé el cambio que quieres ver en el mundo". Así que si estamos proclamando que las políticas nacionales y globales deben ser hechas no para las mayorías sino para toda la población, lo que implica gobernar pensando en los más vulnerables, resulta bastante confuso que dentro del grupo la respuesta a los problemas de esta mujer sea expulsarla.
En fin, por contaros cosas más concretas, el 5 de Octubre empezamos la marcha en sí. En nuestra rutinilla diaria nos levantamos pronto, sobre las cinco y media. Medito una hora, desayunamos y como a las 8 empezamos a caminar. Caminamos lento y hacemos mil paradas así que llegamos al lugar de destino como a las 19 o 20h, ya de noche, para unos míseros 20km diarios en llano y sin mochila. Estamos caminando en el estado de Madhya Pradesh, tierra de infinitos cultivos; tierra también, hace unos años, de guerrilleros. La gente sale a la carretera a recibirnos como si fuéramos la vuelta ciclista, y cuando paramos en un pueblo cualquiera se nos apelotona el gentío y nos cuelgan collares de flores (a los extranjeros nos ponen como 5 o 6 diarios!), y nos dan mil cosas de comer. De hecho la mayor parte de la gente está engordando jajaja, menuda imagen si llegamos a Ginebra hechos unas bolas después de venir caminando desde la India. En muchos pueblos nos recibe la gente importante del lugar y la imagen es siempre igual: con una carpa que son todas iguales, rosas, con telas verdes en el suelo para que nos sentemos y sillas rojas alrededor. Y los señores honorables del pueblo y los jefes de la marcha sueltan sus palabras bonitas sobre la paz y la justicia en el mundo, y con las mismas nos vamos hasta el siguiente pueblo donde la historia se repite. Muchos saludos tipo rezo con sonrisita y mucho namaste, mucho chai, muchas samosas (mmmm).
Al principio no entendíamos a cuenta de qué tanta charla y tanto blabla sobre la pobreza en nombre de los pobres. Porque los campesinos se nos ponen alrededor pero esos nunca hablan (a las mujeres ni las vemos), y siempre habla el señor respetable de turno. Luego hemos ido entendiendo que estos encuentros son la manera de tejer relaciones con los pueblos. Aunque estén llenos de protocolo y de palabras al aire, para la gente de los pueblos es un honor que nos paremos y que nos comamos su comida. Y así cuando Ekta Parishad (la organización que monta la marcha) prepara una acción tienen una respuesta gigantesca en los pueblos. Como la marcha que hicieron en 2012 donde se unieron 100000 personas, que ahí es ná. Todos los días vemos la base social brutal que tiene Ekta Parishad y que se han trabajado de esta manera durante 35 años. Así que luego no es casualidad que se nos apelotonen las masas para ver al líder, Rajagopal. No es casualidad que allí donde vamos nos recibe to cristo con los máximos honores. No es casualidad que un día dormimos en un ashram, otro día en una escuela, en un templo sij o en un templo jain, o en una casa de algún notable: todas las puertas se abren mágicamente delante de nosotros. O que la prensa local aparezca donde les pedimos que aparezcan. O que la policía, lejos de atosigar a los turistas como por lo visto hacen normalmente, a nosotros nos sirven té y nos cuelgan flores del cuello.
Por otra parte estamos poco a poco consiguiendo que los campesinos empobrecidos de los que se habla en estos actos puedan tener voz en ellos.
Estamos también haciendo un trabajo de documentación sobre el pueblo indígena de esta zona que se llama Saharya. Porque sí, en india hay indígenas, valga la cosa. Los indios al uso vienen originariamente del cáucaso, en su momento fueron un pueblo invasor. Y la población autóctona son un montón de tribus (así las llaman) que son nada menos que 90 millones de personas. Como parece que pasa siempre con los pueblos indígenas, han sido supervapuleados históricamente. Seguro que habéis oído hablar de los intocables que son lo más bajo de los más bajo en el sistema de castas, pues esta gente está considerada aún inferior, increíble pero cierto, y hasta los intocables les putean. Su historia general se puede resumir en que han sido desplazados de las tierras donde vivían históricamente por no tener un título de propiedad como tal. Y ahora viven o bien en las periferias de las grandes ciudades, o bien en tierras áridas donde malviven como trabajo semiesclavo de alguna empresa. Así que nos paramos a hacer entrevistas con la idea de recoger su visión sobre su situación, y cómo piensan que se podría mejorar y qué soluciones han buscado. Esto está siendo una de las partes para mi más fascinantes. Os podría contar muchas cosas. Pero básicamente, hemos podido ver la gigastesca diferencia que hay entre los pueblos que no han sido desplazados y que mantienen los conocimientos tradicionales, están bien adaptados al medio y viven por cierto con bastante sostenibilidad ambiental; frente a los pueblos que fueron desplazados, cuyas tradiciones y conocimientos se han perdido y que han sido invadidos por la versión más penosa de la cultura occidental. Los primeros viven más, viven mejor y tienen un grado infinitamente mayor de control sobre sus vidas. Los segundos viven en una dependencia enorme, con una sensación de vulnerabilidad constante, no le encuentran nada positivo a sus vidas (hasta se molestan cuando se lo preguntas) y no consideran tener ninguna fortaleza. Lo planteo muy dicotómicamente pero hemos podido ver toda la escala de grises, y además en ningún caso ningún pueblo se ha librado totalmente de la invasión cultural, la propiedad de sus tierras (los que todavía las tienen) está en todos los casos amenazada o bien por castas superiores o bien por el propio gobierno; el alcohol y el tabaco se han generalizado (hace 20 años no existían), como lo ha hecho el consumo de plásticos de un solo y la contaminación de los ríos. Pero igualmente, la diferencia entre pueblos sigue siendo un ejemplo vivo de hacia dónde ir y hacia dónde dejar de ir.
En fin amiguis que no os cuento mucho más que ya me he tirado el rollo. Tal vez para terminar decir que el grupo de caminantes es extraordinariamente majo e interesante, y que con nuestros conflictos de convivencia incluidos el ambiente es superbueno. El perfil de los internacionales es gente de 55-70 años (sí) con vidas bastantes atrevidas. El que se ha hecho un peregrinaje sin dinero hasta Jerusalem, el que hizo una huelga de hambre de más de un mes por el movimiento anti-nuclear, varios que viven o han vivido en comunidades, el que se puso a experimentar con el silencio y se pasó 6 meses sin hablar... Y luego entre los indios hay dos grupos claramente diferenciados. Por un lado está la gente joven de ciudad que hablan perfecto inglés, visten ropa occidental, y tienen estudios universitarios y lo último en tecnología. Estilo algo adolescentillo pero mu majetones y buena gente. Y por otro lado está el sector mayoritario, unos 25 o 30 de los 50, que son gente de pueblo trabajadores sociales de Ekta Parishad. Que no hablan inglés, visten tradicional y son supermilitantes de la causa. Por lo que voy sabiendo la biografía típica es que se han tenido que enfrentar mucho a su propia familia para evitar cosas como el matrimonio concertado y en general para salir adelante o para trabajar en Ekta Parishad.
Y esto es tó. En total, podéis ver que estoy increíblemente feliz y conectado con lo que estoy haciendo.


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