jueves, 24 de agosto de 2017

EXPERIENCIA EN LAS RAMBLAS 72 H DESPUÉS DEL ATENTADO

Margarita Estela Grimaldos

Yo tenía que pasar el jueves por las Ramblas a la altura de Liceo y como viendo la tv3 escuché la recomendación de no ir, decliné mis tareas. Y los días posteriores salían en las noticias que veía por la tv3, que seguía muy de cerca, los altares espontáneos de allí.

Me daba cierto "no sé que" a ir al Metro y  hacia aquella zona… creo… era miedo. El sábado había decidido ir a una misa que organizaban cerca de allí para las víctimas. Me enredé en mi redactado sobre el tema y tampoco bajé. Ayer quería ir con un amigo y  me  dijo que él ya había ido dos veces, y me animó a que fuera.

Me reventaba ir sola. Ayer a la tarde después de ver una película cerré la tv y me dispuse a bajar como un ejercicio de superación. Estuve allí y os digo que me gusto, que fue una experiencia. Hice todo el recorrido desde Canaletas hasta el mural de Miro, cerca de Liceo. Estaba bastante concurrido,  pero no era como otros días normales en las Ramblas. Silencio, Respeto, creo que casi todos íbamos por lo mismo. Aquí y allí altares improvisados con flores, velas, peluches, escritos, fotos... Solo al salir del metro me santigüé...

En la primera parada me impresionó el gran recogimiento de la gente que como yo se acercaba… Gente de todas las edades y procedencias, me vino un estado diferente, como cuando visitas un lugar sagrado, la actitud de la gente me contagiaba y no me sentía sola, algo más allá de nuestras individualidades  nos unia, estuve largo rato en el primer sitio... A pesar de la aglomeración la gente no me incomodaba,  y era capaz de esperar los tempos.
. (Se ha de decir que yo hace tiempo evitaba las Ramblas con una actitud de rechazo a las masas  y a los turistas que sentía que invadían mi espacio) Nada de eso… Fui bajando por el paseo tranquilamente y sin pensar en la seguridad, ante la devoción de los que me rodeaban. A pesar de ir sola interactué con algunos. Un chico musulmán se ofrecía para abrazar y me gustó pararme y hacerlo como otros, sabiendo que ese gesto, era muy importante ahora. Ante otro altar vi a alguien en el otro extremo del circulo escribiendo en una cartulina, y al rato estuve detrás de él. Leí lo que creía su escrito que hablaba de ciutats bessones y entonces le pregunté de donde era, su piel era algo más oscura que la mía, me dijo que había aprovechado la cartulina  y que su escrito era el que estaba más abajo y que había escrito en árabe, que el jueves paseaba con su familia venida de Francia y que en ese momento quedaron heridos 3 de ellos, que cada uno estaba en un hospital diferente, me habló que el niño era el que tenía mayor gravedad. La gente que estaba a mi lado también se interesó por él... Le dimos muestras de acompañamiento después de unos segundos, cuando iba a iniciar una llamada telefónica nos despedimos con buenos deseos de recuperación para los suyos.

Seguí calle abajo sin malestar por la gente, dando paso o serpenteando al personal con tranquilidad. Me paré ante algunas paradas de venta de allí y pregunté a los vendedores que miraban: si estaban allí el jueves, a la hora de los hechos,  dos chicas me dijeron que no, que ese día no. Les comenté que seguro que quien lo vivió tenia ahora fiesta, luego en otro puesto hablé con otro chico que apenas hablaba mi idioma. Seguí bajando y haciendo las paradas ante cada punto y como no, saqué fotos. Mucha gente lo hacia, pero sin molestar el momento de recogimiento…

…Así llegué hasta el mural de Miró. Antes había querido ir a la Iglesia de Sta. Anna casi al inició del paseo, pero lo dejé para el final. Ante el mural de Miró, este estaba desaparecido, ante un gigantesco altar que se fue dilatando con las  horas, cada vez más grande, allí las autoridades habían depositado sus ofrendas, los musulmanes…, imposible de describir. Esperé pacientemente en tercera o cuarta fila para poder quedar en primera fila, esperando que los primeros  fueran abandonando el lugar. Nadie se quejaba, veías a gente rezar, gente muy joven en silencio y respetuosa ante tanta muestra amorosa de condolencia, algunas lágrimas. La policía custodiaba los laterales del paseo central, pero también con una actitud casi imperceptible.

Las Ramblas se movían como la máquina de un reloj todos a su tiempo sin trabarse unas piezas con otras, empezaba a creer, lo que dijeron los políticos de la respuesta ciudadana y el eslogan "NO TINC POR"

Me gustó haber vencido el quedarme trabada en casa y me sentía muy llena del momento que vivía que me hacía formar parte de algo más trascendente y superar mi individualidad. Me reconcilié con mi fobia a las aglomeraciones de tantos años, sintiéndome formar parte de un todo. No había divisiones de vendedores, policías y transeúntes. Y os puedo asegurar que no iba fumada.

Finalmente, aunque tenía la idea de ir a la iglesia de Santa Anna, entré en la iglesia de Belén que al hacer el recorrido ascendente me pillaba justo al lado… (Luego Sta. Anna la encontré cerrada) …La misa estaba avanzada, me senté cuando me di cuenta que estaba cansada, aunque el momento no  fuera el más apropiado. La iglesia, a diferencia de la de mi barrio, Horta, estaba bastante llena, un grupo sudamericano llevaba la música y lo hacía bien. Permanecí ahí el resto de la misa, para cerrar esa tarde tan especial.

Luego seguí hacia el Metro de Cataluña y me encontré con otros dos musulmanes que abrazaban y me sumé, así esa tarde quedé bien abrazada física y espiritualmente. Cuando pasé por un quiosco  de souvenirs  donde había conversado antes, vi las mismas chicas que estaban mirando nuestro pasar y sin intención abordé a la otra chica con la que no hablé a la bajada,  le conté la buena experiencia de estar en ese lugar  y me dijo que ella estos días también estaba sintiendo algo especial en el ambiente, como una comunión entre todos.

Con mi móvil a cero de batería y repleto de fotos me metí en el metro haciendo la última foto al furgón de la policía, ya en la penumbra del atardecer y con una actitud diferente y agradecida a su presencia.

Abrazos a todos/as.

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Fèlix Saltor
 Cuando el 11 de marzo del 2004 hubo los atentados de los trenes de Atocha y otras estaciones de Madrid, escribí "Sí a la Paz".
 Ahora, a raíz de los atentados en la Rambla de Barcelona y en Cambrils este 17 de agosto del 2017, releo aquel escrito (gracias a la eficiencia de Marga) y creo que sigue siendo válido, substituyendo claro "el 11 de marzo en Madrid" por "el 17 de agosto en Barcelona y Cambrils", y otros detalles menores. Lo adjunto.
 Este jueves día 24 de agosto de 2017, el silencio por la Paz de los Artesanos de Paz de Barcelona estará dedicado a la respuesta a los atentados.
 Ahora y siempre, Sí a la Paz.

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