martes, 18 de noviembre de 2014

PAZ, FUERZA Y GOZO


  
Aquí el refugio de la Paz,
  aquí la raíz de la Fuerza,
  aquí la fuente del Gozo

 Todos los amigos del Arca conocemos bien la expresión "Paz, Fuerza y Gozo"
(Paix, Force et Joie en el original francés). La decimos al final de la Plegaria
Santa, según la adaptación que Lanza hizo del original atribuido a Francisco de
Asís: "Danos, Señor, Paz, Fuerza y Gozo, y danos el dárselo a otros". También,
al final de la oración Oh Dios de Verdad, rezamos: "Danos ... la fuerza y el
gozo de la paz". Y la deseamos a los amigos.

 Lo que yo ignoraba es que Lanza del. Vasto había elaborado esta expresión en
forma de triple frase, la del título de este escrito, como acabo de descubrir en
un libro que me han prestado. Se trata de "À Dieu vat. Carnets de route" de
Jean-Pierre Lanvin (Lyon, CDRPC 1999). Es un libro póstumo, completado por
Christiane Lasserre, ya que él falleció en 1997.

 Jean-Pierre Lanvin (Dijon 1924 - Lyon 1997) fue uno de los primeros discípulos
de Lanza, desde 1947 en París; trabajaba en el taller de escultura en madera con
otros amigos del Arca y asistía a las charlas que cada viernes daba Lanza, en
lugar de la cena, en la calle Saint Paul (charlas recogidas en el libro
"Comentario del Evangelio"). Él fue el joven "de mirada azul y pura" que el 30
de enero de 1948 le dejó la nota "Gandhi ha muerto. Asesinado. ... ", como Lanza
narra en "El Arca tenía por vela una viña" (capítulo I "Las fuentes"). La nota
figura en la portada del libro. Lanvin nunca fue Compañero ni Aliado del Arca;
sí participó en acciones noviolentas de arquianos: contra las torturas en
Argelia, contra los centros de internamiento de argelinos "sospechosos", contra
el campo militar en Larzac, contra la industria nuclear francesa, etc.

 Jean-Pierre Lanvin escribe (traduzco libremente): "Al cabo de algunos meses,
Lanza me confió una frase para repetirla sin cesar en mi fuero interior, para
ocupar mi vagabundeo mental. Me ejercité en decirla interiormente lo más a
menudo posible, con más o menos fidelidad, y poco a poco me dí cuenta de que
tenía un tesoro. Las palabras, bien sencillas, helas aquí: "Aquí el refugio de
la Paz, aquí la raíz de la Fuerza, aquí la fuente del Gozo" [original francés:
"Ici le refuge de la Paix, ici la racine de la Force, ici la source de la
Joie"]. Dejarse moldear por una frase corta, en lugar de expresar un largo
discurso, por bello que sea, he aquí la meditación a la manera oriental, y no
las explicaciones de un pensamiento discursivo a la manera cartesiana"

 En otro capítulo de su libro Jean-Pierre expone cómo utilizaba estas palabras
para iniciar la meditación, sentado en posición de loto:
"- tomar aliento diciendo UNA VEZ la primera frase: Aquí el refugio de la Paz;
- retener el aliento diciendo CUATRO VECES la segunda frase: Aquí la raíz de la
Fuerza;
- expirar el aliento diciendo DOS VECES la tercera frase: Aquí la fuente del Gozo.

 No recuerdo si Shantidas me dió estas precisiones prácticas, o si, al filo de
años y lecturas, puse a punto este "método" ... Sólo sé que a mí me conviene, y
así os la entrego. Cada cual puede, claro está, modificarla y adaptarla a su
caso.

 Y por si puede ayudar, propongo situar las palabras en partes del cuerpo:
1) Al tomar aliento, diciendo una vez la primera frase, girar globalmente los
sentidos hacia el interior, estos cinco sentidos que nos son dados para percibir
el mundo exterior, girarlos dulce pero voluntariamente hacia la escucha interior
del cuerpo.
2) A continuación, reteniendo el aliento mientras se dice cuatro veces la segunda
frase, situar esta frase: la primera vez en el vientre; la segunda en el corazón
(más exactamente en el plexo solar, en la raíz de las costillas); la tercera vez
en la mente, es decir entre los ojos, el punto que muchos hindúes marcan con una
mancha ocre-roja; y la cuarta vez en la cumbre del cráneo, que sería, parece, el
lugar de la fina punta del alma.
3) Finalmente, al dejar ir el aire diciendo dos veces la tercera frase, juntar
todos los puntos del cuerpo antes evocados, ligarlos como una gavilla de trigo o
un ramo de flores y ofrecerlo al Creador, o más bien ofrecérselo para Su gloria y
el gozo de los hermanos: una actitud total -cuerpo, corazón, mente, alma- de
reconocimiento, de acción de gracias y de compartir.

 Después de haber cumplido diez o doce veces el ciclo de esta respiración
controlada y medida, se la puede dejar ir libremente. Así, después del inicio
voluntario de la meditación, uno penetra en su interior sin traba alguna, se
vuelve disponible para cosechar el fruto de la meditación que es real y
maravillosamente: "Paz, Fuerza y Gozo". La certeza de pertenecer a la
Naturaleza, a la Creación.

 Entonces uno ya no depende de qué humor tenga, de los otros, ni del tiempo que
haga, uno se vuelve "independiente", o más bien depende sólo de esta pequeña
llama "en la sombra del corazón como una ínfima semilla"."

 No he sabido encontrar la triple frase en los libros de Lanza; solamente la
segunda de las tres en "El Arca tenía por vela una viña" donde dice que los
votos de los Compañeros (tal como los hacían entonces) "son raíz de fuerza y
fuente de gracia" (en el "Comentario a los votos").

 No puedo terminar de otro modo que diciendo: Paz, Fuerza y Gozo !!!

Fèlix Saltor
Barcelona, noviembre del 2014.

No hay comentarios: