miércoles, 29 de junio de 2011

ENTREVISTA A PHILIPPE: SOBRE LA CRUZ DEL ARCA

ARTÍCULO DE LA REVISTA FRANCESA NOUVELLES DE L'ARCHE
(Philippe Catinaud, compañero del Arca del grupo del sur-oeste ha quemado simbólicamente su cruz del Arca durante la última fiesta de San Juan).
Este es su relato:
Para mí, quemar mi cruz del Arca ha sido el final de un camino. Ha sido un proceso de duelo que debía atravesar, el duelo por el fin de una época, y por el hecho de que yo nunca hubiera deseado la disolución de la Orden. Yo la acepté por mis compañeros. Primero, en 1992 comenzamos en comunidad el análisis institucional, que duró 10 años, ya que cada dos por tres se le daba cerrojazo, siempre había alguien que no quería, y como la regla era la unanimidad, todo se bloqueaba. Por el contrario, sentíamos el sufrimiento de toda una generación: en Mouligné, nuestros compañeros habían sufrido demasiada rigidez en el Arca. Decían: “El Arca, está bien para los solteros, este estilo de vida es para ellos, pero para las familias, es demasiado… tal cual. No es un juicio, sino una constatación… yo necesitaba revisar de nuevo lo que ocurrió en 2001-2002. Ahora que he superado el duelo, me hace falta revisar el proceso de disolución del Arca en detalle. Recuerdo las aptitudes que se tomaron para situarnos en el espacio, recuerdo a unos y otros, y cómo, en el momento de disolución de la Orden dirigí mi mirada hacia Robert, para quien tomar esta decisión fue aún peor.
Pienso que ciertos aliados estaban preparados para el cambio, por el contrario muchos otros aliados, en el sur-oeste del país por ejemplo, no lo estaban. Ellos continuaban viendo la imagen de la rueda y de los radios… Y las reacciones actuales son muy “suaves”, en relación con todo lo vivido. Durante un amplio periodo, he pensado que fue un error haber fusionado la Orden y el Movimiento. Que se propusiera a algunos miembros del movimiento que estaban maduros unirse a nuestra transformación, de acuerdo, pero había muchos otros que no estaban preparados para esto.


J.P. ¿Piensas que se ha desvalorizado los votos?

Philippe: La noción de Orden era muy fuerte para mí, en resonancia interior con mi Ser. Y pienso que es por ello que yo, como otros comprometidos del exterior de la comunidad, quería permanecer como compañero “todo terreno”. Se nos había forjado en el crisol de las comunidades. Y eso es algo que siempre permanece.
Habíamos sido novicios durante ocho años, esperando a que la situación se clarificase en Mouligné, comprometidos contra viento y marea, en medio de nuestra tormenta comunitaria. Nos convertimos en compañeros poco antes de que la comunidad cerrara, lo que no impidió que esta formación marcara nuestra vida. Pero por el contrario, mi reacción no era en absoluto parecida a la de otros compañeros que se oponían y optaron por el veto al cambio. Fue necesario hacer el duelo de la comunidad, de la Orden, y durante mucho tiempo fue como andar por un desierto para mí…
Al mismo tiempo, como pareja decidimos que nuestro lugar continuaba aquí, y que no queríamos unirnos a otra comunidad. Recibimos ayuda del Hermano Henri d’En Calcat y de gente del Arca. Tomamos el tiempo necesario para discernir, y actualmente, vemos como todo tiene un sentido. Más tarde, enfermé de una hepatitis atípica que se desencadenó a partir de mi implicación en la lucha contra los OGM (Transgénicos).
En 2006, yo era el responsable de los análisis, junto a Marmande. Estos análisis permitieron probar la contaminación por maíz BT en cultivos locales de maíz y en el polen de las colmenas situadas hasta 1500 m. de distancia. Yo me encontraba enfrentado a fuerzas muy poderosas, ¡sentía su poder destructor con tanta intensidad que no pude más! Enfermé en lo que entendí era mi camino, un camino de sanación interior. Es así como descubrí el valor sagrado de la semilla, me siento muy cercano a Panikkar, el teólogo, y lo parafraseo con frecuencia. Él dice: “Salí de Europa como cristiano en 1954, me descubrí como hindú y me convertí al budismo, sin haber dejado de ser cristiano”. Y yo digo: “llegué al Arca siendo católico, me convertí al budismo y me he descubierto como chaman sin dejar de ser nunca cristiano”.

J.P. Bueno, convertirse en hindú o budista, se puede entender… pero de ahí a sentirse chaman… ¿Te das cuenta de que es un paso a lugares que no son demasiado conocidos?

P. Sí, ya sé que no son muy conocidos, pero no por ello hay que dejar de hablar de ellos. Quizás haya que dar más explicaciones. Tras la hepatitis que duró tres años, viví experiencias fuertes que permitieron que me curara del mal que había en mí.
Chaman, significa el vínculo entre la tierra y el ser humano…El contacto con los animales y las plantas. Cuando llegas a nuestra casa, en Fleurettes, la primera cosa que ves es el gran roble de 300 años. Para mí representa también la relación con la semilla: yo hago en casa ensayos con trigo por su valor sagrado. Tengo un trigo que viene de Georgia y que lo cultivaban especialmente para los rituales de la fiesta del trigo. También tengo uno de Ramallah que es portador de una energía muy noble.
Y también tengo un maíz azul que me ha sumergido en lo más profundo de la noche. Es una planta sagrada para los Hopis. Tú conoces sus condiciones de vida en el desierto de Arizona. Cuando llega el momento propicio, plantan el maíz a 15 cm de profundidad, después celebran la danza de la lluvia. Cuando un chaman muere, emprende su viaje con su bastón para plantar y con su espiga de maíz…
Los Hopis llegaron al Arca en un momento en el que no estábamos maduros para escucharles, en mi opinión. Ellos vinieron aquí y Jean Baptiste fue hasta allá lejos. Yo hablé con él y con Yvette antes de que ella muriese, pero tendría que hablar también con Robert.
Este encuentro con los Hopis es un encuentro con nosotros mismos, con nuestras profundidades, es el encuentro con civilizaciones que existieron aquí hace mil millones de años y que todavía hoy siguen presentes, de algún modo, en nuestra memoria celular…

Otra pista por descubrir: los mayas y el futuro de la civilización.

Lo que me resulta muy interesante no es tanto el lado catastrofista, ni el 2012, sino que fue una civilización con una conciencia de la evolución muy remarcable. Ellos definían el tiempo por periodos que llamaban noche y día. Son periodos que no tienen la misma duración pero que sin embargo contienen siempre una misma cantidad de sucesos, de avances de la conciencia y de cambios. Por ejemplo, el primer ciclo comenzó hace 16 mil millones de años, cada periodo dura 1,26 mil millones de años y acabó con la creación de la primera célula; el segundo ciclo comenzó hace 820 millones de años. Cada periodo dura 63 millones de años y acabó con el nacimiento del primer mamífero, a continuación los otros ciclos marcaron el nacimiento del primer humano, de la agricultura, de la escritura….
Encontramos este esquema en la embriología, que pasa por todos los estadios de la evolución. Desde 1750 nos encontramos en el ciclo planetario que ve su fin en la economía mundial y la ubicuidad y la instantaneidad que nos confiere la informática. Los periodos de este ciclo duran 20 años. El ciclo siguiente ha comenzado en 1999-2000 y apunta hacia la emergencia de la ética en el gobierno. Cada periodo de este ciclo dura un año y en el próximo ciclo, cada periodo tendrá una duración de 20 días.
Actualmente tenemos cada vez más conciencia de esta aceleración del tiempo. Estamos sometidos a estímulos mucho más intensos de lo que pudo pasar hace mil millones de años, solo basta con echar un vistazo al siglo pasado. Hasta tal punto que nuestra parte mental será sobrepasada. Con Internet es evidente que el nivel de información nos superará. Ya no dominamos esta aceleración…
El fin de este gran ciclo visto por los mayas se une al despertar colectivo anunciado por los budistas, y se acerca al Apocalipsis de los cristianos. Todos estos mitos fundadores convergen en el momento clave donde la profundidad de la esencia del ser será desvelada.









(Dibujo de la estructura sistémica del calendario maya y los nueve niveles (inframundos) del proceso evolutivo del conocimiento).
Después de esto, puedes comprender por qué he quemado mi cruz. Es un símbolo. Al cabo de un año, me di cuenta que no había superado el duelo de la Orden. Pero la Orden, es el pasado. He decidido sublimar el pasado transformándolo en futuro, y el chamanismo me ha acompañando en este camino. Ahora, mi cruz está presente dentro de mí, en el centro de mi Ser.

J.P. Hay un conjunto de convergencias entre vuestra historia, el Mouligné, Biau-Germe, y la gente que gravita a vuestro alrededor. Está todo el tema de la preparación del 2013, ¿esto se va a mover?

P. “Por ahora, hemos dado el primer paso: tenemos que hacer una asamblea del Arca. Fue Michèle quien nos animó: “Sois un grupo, podéis desarrollar esta iniciativa”. Pero no se quería organizar en la finca. Por lo tanto nos encontramos ante un primer desafío, a nivel logístico, pero haremos un llamamiento en busca de ayuda.
Tú estuviste en el encuentro de hoy, estaba el grupo del sur-oeste y también los vecinos de Mouligné, y has podido observar por ti mismo que cada uno estaba de acuerdo con este proyecto. Esta convergencia representa para mí una primera señal importante. En este tipo de proyectos, tú lanzas pistas, y ves luces que se encienden, observas si son rojas, verdes o amarillas.
¿Por qué la inter-espiritualidad? Pues porque aquí tenemos un entorno muy propicio: los distintos centros tibetanos de Dordogne, el pueblo de Prûniers de Thich Nhaht Han, el Centro Sta. Cruz, ortodoxo, y un poco más lejos En Calcat. Todos estos centros forman parte de la red de eco-lugares sagrados y los conocemos bien.
Vamos a lanzar un comité de pilotaje tri-partito: Arca, Red de Ecosites sagrados y representantes de vecinos de Mouligné (*). Y esta asamblea puede ser unificadora: después de las cenizas de la comunidad de Mouligné, estamos en un mantillo y este encuentro puede ser el germen del futuro, un catalizador que ayudará a crecer nuestra red informal.

(*) Además de las personas interrogadas, Biau Germe y el grupo del Arca del sur-oeste, todo un conjunto de gente gravita alrededor de Mouligné de manera informal. Citemos por ejemplo Annick Minaert y Marc Sève que fueron un pilar de la Casa de Vigilancia de Taverny durante numeroso años; la familia Lavaux que había hecho una prueba de vida comunitaria en Durfort (81) con la familia Caillon (los padres de André acogieron regularmente a Shantidas en Bordeaux y fueron muy activos en la lucha contra la tortura en Argelia); Maï y Jean Yves Cousseau, veterano de CUN… Y sobre todo Christian y Stella a quien todo el mundo conoce. Ellos llegaron a Mouligné en 1981 y dejaron la comunidad en 1993 para instalarse a un kilómetro de allí. Se integraron en Biau-Germe en esta época y son un pilar de la vida en Montpezat.

No hay comentarios: