martes, 30 de noviembre de 2010

VUELVE A BRIHUEGA


Emilio López-Rendo. Alicante.

9 de octubre. Sábado. Una intimista tarde de verde-amarillento otoño alcarreño. Llueve. Escampa. Vuelve a lloviznar. Lejos van quedando Alicante, Eibar, El Esparragal (Murcia), Granada, Infantes, La Carolina, La Longuera, Madrid, Murcia, Saint-Antoine, Sevilla y Valencia. A la vista, Brihuega, como un cheque al portador. Es de quien lo toma. Todos íbamos llegando a la casa de Paco y Paloma, en sucesivas tandas. La alegría del encuentro. Carmen y Ne (Emilio), Marisol, María-Ángeles, Queru, Juan y Marisa, María y Michel, Manuela, Gloria, Carmen, Paz, Margalida, Tomás, Marta y Davi. 17 ilusiones. Y otros muchos en nuestro recuerdo.
Por delante teníamos las jornadas del sábado por la tarde, del domingo y del lunes, además de la mañana del martes para recopilaciones, agradecimientos y despedidas. Íbamos a centrarnos en la propuesta de Margalida (Saint-Antoine): «Al encuentro de nuestras emociones y crecimiento de la persona». Era un trabajo sobre la identidad personal, «¿Quién soy y qué hago en este mundo?».
La tarde del sábado la dedicamos a sentar las bases de las reflexiones posteriores. A continuación os telegrafiaré el resumen de los principales puntos tratados, a pesar de que esta relación detallada queda totalmente falta de desarrollo en este artículo, pues no es el objeto del mismo. Espero que no se os haga pesada: la unidad del cuerpo, alma, y espíritu; estamos creados para Ser (“Yo soy el que soy”); lo que me impide Ser, me genera violencia interior; los duelos, las emociones enterradas, hay que atravesarlas y salir de ellas con sus correspondientes cicatrices; nuestro interior tiene amor y odio; el proceso es amarse a sí mismo (el gran trabajo), amar a los demás como a uno mismo, y amar a Dios.
La mañana del domingo 10 de octubre empezó con unas relajantes sesiones de yoga y de meditación impartidas por Gloria, para después pasar a sentarnos todos a la mesa para disfrutar del desayuno, que incluía una estupenda miel obtenida de la colmena de Paco y Paloma.
Así que, con estas fuerzas y con las habituales tertulias de sobremesa que se alargan con naturalidad, fuimos encarando el día, y sus nubes, las cuales siguieron entre que sí y que no durante todo el puente.
Así pues, tranquila y serenamente, nos metimos en harina. Margalida apuntó varias reflexiones importantes: cómo se construye la identidad personal, que incluso se inicia en el seno materno, y cómo se prolonga durante los primeros meses con esa fusión entre madre e hijo; la postrera función paterna a la hora de romper esa fusión; la relación personal triangular que se genera entre madre, padre e hijo; las necesidades que tienen los niños de alimento, seguridad (padre), y afecto (madre); la importancia de la prohibición para proteger la construcción y el desarrollo de la identidad personal; la tendencia a las relaciones personales de dominio, o de influencia, o de envidia (con acciones o palabras que se clavan como flechas), o de tendencia a reparar con exceso daños anteriores, o a “salvar” al otro; actuaciones, todas ellas, que, de una u otra forma, dificultan el desarrollo de la identidad (amores condicionales, chantajes emocionales, etiquetas, echar culpas...); o las reacciones violentas y de frustración causadas por la negación de la identidad, por el dominio; la noción de pecado como error que necesita volver a ligar (religar) más que como una noción de culpa que te aparta y separa de la seguridad y del afecto echándote del paraíso; el concepto de la acción de Dios en nosotros: que nos llama y, si le decimos que sí, entra en nosotros y actuamos por su cuenta, como hijos de Dios, haciendo obras de Dios; y, finalmente, la toma de conciencia de que “LA VIDA ES PARA MÍ”.
Como veis, ahí es nada. Así que, con semejante tomate y zafarrancho, l@s zagalic@s resolvimos darnos al rancho, como paso previo a digerir todas estas interesantes reflexiones. Más tertulias, y más sobremesas que, además, sirven para integrar al grupo, conocernos, compartir nuestras reflexiones, bromas y, en definitiva, echarle sal y pimienta a la estupenda convivencia que, otro año más, disfrutamos en la Casa del Arroyo.
La tarde dominical comenzó con un ejercicio de reflexión individual acerca de qué era lo que más me había impactado de todo lo comentado por la mañana. Posteriormente, se formaron varios grupos, donde se ponía en común el trabajo individual. En mi grupo, se destacó la conveniencia de utilizar la herramienta de la alegría en las relaciones personales, de ser más comprensivos con los errores y de usar más la palabra. Para acabar la jornada de tarde, Margalida detalló las “prohibiciones estructurales del ser”: mezclar mi identidad con la de otros; no respetar las diferencias del otro; comerse al otro; dejarme comer por el otro; envidiar lo que el otro tiene o es; y despreciarse o no respetarse ni valorarse. Como veis, Simone Pacot en estado puro.
Acabada la exposición, hubo tiempo para hacer un poco de todo. Unos fueron a visitar el templo Krishna, otros nos quedamos descansando y charlando, pues ya lo habíamos conocido el año anterior y, finalmente, ya todos juntos, disfrutamos de las danzas, algunas de las cuales eran muy simbólicas y, todas ellas, divertidas, y nos preparamos para cerrar el día con la gratificante cena y las conversaciones de la mesa, o sentados en los sofás, o al calor de la chimenea, con un buen té en las manos. Qué a gusto estuvimos, charlando unos con otros. ¡Carta de ajuste y a mimí, que mañana sería otro día!


El lunes 11 de octubre lo empezamos con más yoga y meditación (Michel), que siempre son unos excelentes momentos o, al menos, así lo siento yo.
Siguió el desayuno y... manos a la obra. Empezamos el trabajo con el desarrollo de más puntos, que también os telegrafío a modo de concentrado resumen, y que espero que no se os haga demasiado denso de lectura: sé tú mismo; somos únicos, nuestra luz es única; mi relación con Dios es única; mi relación con mi propia luz, y con los otros y su luz, creando una relación de luz entre todos; somos canales de vida, la recibimos y la transmitimos (que seamos más vivos en un universo de más vida); nada es indiferente; unidad del cuerpo, alma y espíritu; la omnipotencia (somos portadores de luz, no somos la luz); la fecundidad o dar fruto a todo nuestro entorno; no ser cómplices de comportamientos de muerte.
Continuamos con las líneas de Pacot: ¿Cómo tomar el camino de mi identidad? Nuestra vida es un camino de sucesivas “vidas y muertes” y “resurrecciones” con cicatrices, por lo que la “resurrección” es posible; hay que atravesar el “qué”, mi pasado, mis heridas, el sufrimiento, no evitarlos. Y, ¿cómo atravesarlo?: visionar el triángulo de relaciones padre/madre/hijo; dar importancia y reconocer lo que me está pasando, lo que estoy viviendo; ejecutar los actos necesarios del camino de vida: elegir entrar en mi propia identidad conducido por el espíritu de vida; apoyarme en mi convicción interior; ejecutar actos de desligar, desvincular, desapegar, romper ataduras (hilos blancos de luz, e hilos negros de ataduras); renunciar a lo que pone en peligro mi identidad (ie: idolatría, poner a otro en el lugar de Dios); empezar a tener confianza, con mirada de benevolencia, amor y confianza; cuanto más me quiero, más luz tengo; mira la parte de luz, para que la parte de sombra disminuya; ejecutar el camino de la reeducación.
En fin, ya veis que hubo mucha tela que cortar. Es imposible desarrollar, en este artículo, ni tan siquiera una de las anteriores ideas, pero he preferido reseñarlas en el artículo, por si alguno de los amables lectores se anima a reflexionar o profundizar en cualquiera de ellas. Y con este panorama, nos sentamos a comer y descansar.


Ya por la tarde, continuamos con un estupendo ejercicio personal que consistía en un trabajo individual sobre nuestra identidad y su plan de reeducación, trabajando las siguientes cuestiones: ¿Qué me pasó en mi vida que afectó a mi identidad?; ¿qué fabriqué yo ante esto?, ¿cómo reaccioné?; ¿qué me dice la Ley de la Vida de Dios y qué tengo dentro de mí?; ¿a qué debo renunciar de falso que me destruye?; ¿hacia qué dirección quiero ir?: en mi vida cotidiana, ¿qué pasos doy, en concreto, para ir hacia esta nueva dirección?.
Después del trabajo individual, hicimos puesta en común, escenificando nuestro compromiso personal con nuestra propia reeducación de nuestra identidad, encendiendo una vela cada uno de nosotros.
Y ya con esto, se nos acabó la sesión de trabajo del lunes. Hubo quien se fue a dar un paseo y quien prefirió quedarse para seguir compartiendo momentos y emociones. Volvieron las danzas, la cena y la estupenda e irrepetible velada que nos regalamos, con chistes, canciones, pequeños juegos, trucos de magia, etcétera. Podríamos hablar mucho sobre la velada, pero dejémoslo en que fue verdaderamente mágica e imborrable.


Y así amanecimos el último día, el martes 12 de octubre, ya para desayunar, capítulo de valoraciones personales del taller, capítulo de agradecimientos y de esperanzadora despedida pensando, cómo no, en volver. Nos despidió una maravillosa mañana otoñal.
Termino. Estoy sentado con mis notas posicionadas entre mi pecho, mis brazos y el teclado. Todavía hoy, mis notas exhalan el seco aroma de leña de la chimenea de la sala de reuniones. Ese aroma que tiene y tendrá, para mí, tantos y tan buenos recuerdos.
Vuelve a la vida. Vuelve a Brihuega.
Espero que este resumen os sea provechoso. Un abrazo bien fuerte para todos.
Álbum de fotos del Encuentro (pincha en la imagen):
2010 Encuentro sobre Identidad en Brihuega

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