viernes, 11 de diciembre de 2009

CARTA ABIERTA DE AMINETU HAIDAR A LA SOCIEDAD ESPAÑOLA EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Hoy es 10 de Diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. En estos momentos en los que se conmemora un día sagrado para la Humanidad, un día de ideales y de principios que garantizan los derechos básicos; yo, que soy defensora de Derechos Humanos, estoy en huelga de hambre desde hace 25 días a causa de la injusticia y de la falta de respeto a los Derechos Humanos.
Hoy, después de mi expulsión ilegal de mi tierra por las autoridades marroquíes, después de serretenida ilegalmente en este aeropuerto de Lanzarote por el Gobierno español y de ser separada de mis hijos contra mi voluntad, siento más que nunca el dolor de las familias saharauis separadas desde hace más de 35 años por un muro de más de 2.600 kilómetros.
Hoy, como cada día, sufro pensando en mis compañeros encarcelados, sufro pensando en los siete activistas de Derechos Humanos que, por decisión arbitraria del gobierno marroquí, van a comparecer ante un tribunal militar y son amenazados con la pena de muerte. Pienso también en la población saharaui, oprimida y reprimida diariamente por la policía marroquí en el Sahara Occidental. Y pienso en su futuro.
En este Día Internacional de los Derechos Humanos felicito a todas las personas libres que defienden los derechos elementales y se sacrifican para lograr paz en el mundo, y al mismo tiempo les lanzo un llamamiento urgente para la protección de los derechos de mi pueblo, el pueblo saharaui.
Hoy es también un buen día para la esperanza, un día que aprovecho para pedir al mundo y especialmente a las madres, que apoyen mi reivindicación, que es el regreso al Sahara Occidental. Deseo abrazar a mis hijos, deseo vivir con ellos y con mi madre, pero con dignidad.
Hoy quiero agradecer a la sociedad española su solidaridad y su defensa continua de los
derechos legítimos del pueblo saharaui y también, su solidaridad conmigo en estos duros
momentos.

Aminetu Haidar
Aeropuerto de Lanzarote, 10 de Diciembre de 2009

1 comentario:

Alfred dijo...

Quizás uno de los testimonios que más me han llegado de esta mujer fué la contestación a la pregunta que le hicieron de ¿qué les pasaría a sus hijos si ella moría?
Ella contestó: "mis hijos pueden vivir sin su madre, pero no sin dignidad". Sé que parecen palabras gruesas, sé que habría que preguntar a sus hijos sobre lo que piensan, pero también afirmo que si no somos capaces de mantener esas pequeñas cuotas de dignidad humana y personal que el día a día nos va poniendo a prueba, acabamos desmoronándonos, secándonos, arrodillándonos. Y para mí la mejor expresión noviolenta del sentido que le doy a dignidad es el "mantente erguido y sonrie". ¿Os suena? Fuerza para esta mujer y fuerza para todos: Alfred.