lunes, 6 de abril de 2009

MURIÓ ASSAF BAR-LEV, AMIGO DE EL ARCA.


Felix.
La muerte sigue golpeando a la familia del Arca, y no sólo en España: André Dillat en Francia, Alberta Nelli en Italia, Assaf Bar-Lev en Suiza.
Assaf, amigo del Arca de Lausana, era músico. Había visitado Cataluña el verano del 2005 con la Orquesta Segle XXI, en la que tocaba el fagot, para un stage en Igualada y conciertos en Barcelona y otras ciudades. El jueves que estuvo en Barcelona vino al silencio por la paz de los Artesanos de Paz, contento de realizar ese silencio pacificador, lado a lado, él, de familia judía y Tareq, libanés.
Assaf falleció el 9.1.2009, a los 73 años. La esquela publicada por Marguerite, su viuda, hijos y nietos, anunciaba con alegría "el nacimiento a la Luz" de Assaf (ver en www.hommages.ch esta esquela en francés y múltiples condolencias en diversas lenguas de arquianos, músicos, etc.). Traduzco y extracto la emotiva crónica del entierro publicada en Archeforum #104
(primavera del 2009). FS

ASSAF Y MARGUERITE NOS HAN OFRECIDO, UNA VEZ MÁS, UN REGALO CONJUNTO

El oratorio B del cementerio principal de Lausana estaba totalmente lleno aquel viernes, en que Assaf debía ser sepultado. Ante la puerta, Marguerite consolaba a quienes llegaban a la ceremonia del luto. No había motivo para ningún luto, porque Assaf había "nacido a la
Luz". Entre los 150 asistentes había 7 del Arca.

Una ceremonia interconfesional

Los tres concelebrantes llevaban vestiduras blancas, sin signos externos de sus confesiones respectivas. Si éstas no habían jugado ningún papel en la vida de Assaf, tampoco debían hacerlo en aquel lugar y aquella ocasión.

Una ceremonia interreligiosa

La liturgia fue de estilo cristiano. El hombre que rezaba a mi izquierda era claramente de ascendencia asiática y budista. El rabino de la comunidad judía de Lausana cantó el salmo 15 y rezó por Assaf, naturalmente con la kippa en la cabeza. Pocas filas tras él había un hombre con el chal palestino al rededor del cuello. Había guerra en Gaza, pero evidentemente no en Suiza, pues ambos signos externos podían verse bajo un mismo techo. Estuvo bien.

Un concierto

Hasta aquel viernes yo consideraba que con una tuba (especie de trompeta grave) no se podía tocar una sarabanda de Bach, pero Shmuel, uno de los yernos de Assaf, demostró que sí. El coro de la escuela Waldorf local, al que Assaf solía acompañar al piano, le dio las gracias cantando "Concédenos la paz ..." de Mendelsshon-Bartholdy. La directora de la Fundación Réssonance, en la que Assaf daba clases gratuitas, interpretó una de sus piezas favoritas de Chopin. Dos de sus
hijos mostraron el talento musical aprendido de su padre: Saïda, llegada de Israel, con un concierto de violín, y Zamir, llegado de Alemania, con una aria de tenor.

Un paseo bajo el sol

El cielo, magnánimo, dejó brillar el sol aquella fría tarde de invierno. Caminamos llevando un tulipán, signo de Luz y de Vida, detrás del coche fúnebre hasta el final del cementerio. Allí fuimos invitados a cubrir el féretro, ya en la fosa, con tierra y tulipanes. A ambos lados de la tumba había unas tarimas, y un hombre alto y delgado con una flauta de Pan tocó una melodía pausada y melancólica, que poco a poco se fue volviendo más alegre, y que acompañó la danza hasta el final. Marguerite no necesitó ser invitada, subió a la tarima y danzó como despedida a su marido bajo aquel sol invernal ...

Gracias, Assaf y Marguerite, por esta fiesta!
Hannelore Schmied

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