martes, 10 de marzo de 2009

UNA “INTERNACIONAL DE LA NO-VIOLENCIA”




Michel Ferre.
Después la marcha de los “Desamparados” de la India en octubre de 2007, llamada Janadesh –esta palabra significa: el veredicto del pueblo, en hindi-, que reunió a 25 000 pobres sin tierra, el movimiento que la impulsó (Ektaparishad) prevé una nueva marcha en 2012, si el gobierno indio no cumple con su promesa de dar 2,5 hectáreas a cada familia.
Esta nueva marcha será la ocasión de implicar en un gran movimiento mundial no violento a todos los pobres de la tierra, en todos los continentes. Para difundir la información e invitar a los otros movimientos de sin tierra del planeta, dos franceses y un indio viajan en este momento por América del sur. Han pasado por Brasil (Belém, el Foro Social Mundial), por Paraguay, Argentina, Chile, Perú y México.
Durante esta gira han contactado con agricultores pobres echados de sus tierras por los grandes industriales de la agricultura, y con indígenas asfixiados por las compañías multinacionales, que se instalan en sus tierras partiendo de la base de que el derecho de propiedad de las tribus es, muchísimas veces, sólo oral y no tiene verdadero peso legal.

Han entrado en contacto también con movimientos cooperativos y de solidaridad en las grandes ciudades donde las favelas crecen al ritmo del éxodo rural y de las crisis del sistema económico.
La conclusión es siempre la misma. Los movimientos se sienten aislados, y sin real preparación a la resistencia no violenta. Muy a menudo, la respuesta decidida por el grupo es una reacción violenta a tanta opresión (expropiación o acoso continuo por grupos paramilitares).
Por ejemplo, los grupos de pescadores Mapuche de Chile están intentando resistir contra una enorme fábrica de papel que se está construyendo en la zona y que creará una canalización para verter sus residuos tóxicos en el mar, cerca de donde pescan los Mapuches.
Pero la resistencia es muy difícil. En Chile, la represión policial sigue siendo muy dura. Los miembros del Comité de defensa de los indígenas están continuamente amenazados de muerte por algunos mercenarios pagados por la empresa. Algunos son incluso indígenas mapuches corrompidos por el dinero.
Pero cuando nuestros amigos franceses e indio proponen la organización de una resistencia no-violenta, muchos indígenas reaccionan de una manera negativa (sobre todo los más jóvenes). Sufren tanta violencia que no creen en la posibilidad de un diálogo con la Papelera.
Vemos en este caso la necesidad de una cultura de la no-violencia, de un trabajo previo de muchos años, para que la gente se organice y entre en contacto con otros grupos del continente o de otros continentes.
Frente a esta opresión que niega a los más pobres y a los indígenas el derecho a la tierra, al agua y a los bosques, la única solución es organizar una respuesta solidaria al mismo nivel que la globalización de las multinacionales, a nivel del planeta mismo.
Esta respuesta solidaria supone ayudar a desarrollar una cultura de la no-violencia en cada lugar del mundo que exprese este deseo. Es una tarea inmensa, indudablemente, pero necesaria. En ella, en relación con otras organizaciones, se puede implicar el Arca: difundir información, favorecer los contactos entre movimientos parecidos en otros rincones del mundo, apoyar las iniciativas locales, etc…
Una “internacional no-violenta” es la única opción viable para los pobres y los expropiados. Es verdaderamente una misión que incumbe a todos los movimientos no violentos del planeta.

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