jueves, 18 de diciembre de 2008

UNA METODOLOGÍA PARA LA DISCUSIÓN Y LA TOMA DE DECISIONES POR CONSENSO

Alfred explicando la metodología en el Encuentro de la Unidad

Alfred Ferrís García. La Longuera (Elche de la Sierra).

En este pasado Encuentro de la Unidad hicimos un taller en el que reflexionamos sobre mecanismos para la discusión y la toma de decisiones sobre aquellos temas de calado y transcendencia a los que nos tengamos que enfrentar.
Aquí os presento de qué fue el taller para que lo vayamos hablando y ver si podemos incorporar estos mecanismos a nuestra cultura arquiana de grupo.
Se trata una metodología basada en la cooperación, la confianza, la honestidad, la creatividad, la igualdad y el respeto. Su objetivo es el de que sigamos avanzando en la generación de confianza, de participación y de responsabilidad compartida entre nosotros como grupo, puesto que a través de un proceso de este estilo, un grupo puede transformarse en una verdadera comunidad y una fuerza para la transformación social.

Premisas:
¿Creemos que?:
*Cada uno de nosotros tenemos una parte de verdad.
*Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros juntos.
*Entre nosotros el poder se ubica en el centro y es algo más que la suma de las partes.
*Todos tenemos capacidad de participar en la toma de decisiones.
*Y que queremos llegar cooperativamente a tomar decisiones que todos podamos apoyar o asumir.
Si es así esta herramienta funcionará y nos servirá.
Es una metodología que parte de la idea de proceso, aprendizaje y crecimiento tanto de los miembros del grupo, como del propio grupo en sí. Por ello prioriza personas y procesos antes que objetivos a corto plazo.

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Así pues se trata de un mecanismo bastante formal y estructurado, que se desarrolla con unas etapas bien definidas:

*Cuando alguien tiene una idea, un proyecto, una idea o, incluso, una queja: presenta una propuesta (o varias en su caso) en la que expone de que se trata. Las propuestas son la CHISPA en el proceso de consenso.
*Entonces se abre un momento para preguntar, para ACLARAR: qué, quién, cuándo, cómo, etc…No doy mi opinión, sólo intento aclarar lo que se propone.
*Una vez se da por concluido ese momento, entonces se abre la DISCUSIÓN sobre la propuesta. Es el momento de dar mi opinión, argumentarla, PERO además mucho mejor si añado retoques, correcciones, mejoras, que la vayan acercando a lo que pienso o que la hagan más asumible.
*Para, finalmente, llegar al momento de la TOMA de DECISIONES. Una vez tenemos la formulación final de la cuestión sobre la que tenemos que pronunciarnos, caben tres posturas:
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1.-Bloquearla: o sea, decir NO (en realidad quiere decir TODAVÍA NO). No puedo bloquear por preferencia personal mía sino porque el aceptar la decisión iría contra mi conciencia, o contra los valores o la seguridad del grupo.
En realidad: - uno tiene derecho a bloquear 3 ó 4 veces en su vida como máximo. Si en un grupo tiene que hacerlo a menudo, seguramente quiere decir que ese no sea su grupo.
-bloquear sólo quiere decir: necesitamos más tiempo o seguir trabajando.
2.-Apartarse: quiere decir: no contar conmigo para llevar adelante la decisión. Si hay varias personas que deciden apartarse, hay que investigar las razones y no se puede dar por hecho el acuerdo. Por ejemplo, en un grupo como el nuestro, no
4.-Apoyar: apoyo la propuesta, aunque no esté totalmente a mi gusto, porque creo que es buena para el grupo.
Si no hay bloqueos ni se apartan muchas personas…: TENEMOS CONSENSO y como tal se recoge en las memorias o actas de la reunión.
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Para que se pueda dar este proceso de consenso son necesarios cinco requisitos fundamentales:

1.-La voluntad de compartir el poder y en igualdad de condiciones. Es una metodología que, a la vez, exige compartir el poder y aumenta el “empoderamiento” de cada uno de los miembros del grupo.
2.-El compromiso personal, consciente e informado de lo que se va a decidir. No se funciona por votos ni con delegación de votos, sino que exige el compromiso personal en el proceso y la información, con la suficiente antelación, de los temas sobre los que se va a decidir.
3.-La existencia de una intención común (intención globalizadora que unifique y enfoque los esfuerzos), o, al menos, el acuerdo de que esa intención está cambiando.
4.-Una agenda u orden del día claro y sólido, con buena distribución de tiempos, roles, etc.
5.-La necesidad de facilitación. Cada reunión de estas características necesita de la ayuda de un miembro del grupo que se encarga exclusivamente de la vigilancia del proceso y del cuidado a las personas. No opina sobre contenidos, sino que vela por el proceso. No cesa de formular preguntas, pero no da respuestas.

Este tipo de metodología tiene una función claramente preventiva y unificadora y, a la vez, necesita y potencia, una serie de valores que le dan todo su sentido.
Es muy conveniente utilizar esta metodología para aquellas decisiones que haya que tomar sobre:
-Los valores, la esencia, la seguridad o la misión del grupo.
-La elección de aquellas personas que lo tienen que representar.

Otro tipo de decisiones menos importantes, como ciertas de funcionamiento, pueden ser tomadas con más agilidad simplemente constatando que no haya una gran oposición a lo que se pretende decidir.

Igualmente hay decisiones que se pueden trabajar dentro de grupos o comisiones de trabajo, especialmente si son decisiones que afectan a los que forman el grupo (como por ejemplo a los compañeros-comprometidos entre nosotros) o a los que la asamblea ha dado su confianza para llevar determinada función durante un tiempo determinado (comisiones de trabajo)

Finalmente decisiones muy elementales de mecánica de reuniones (por ejemplo si se trata primero el tema A o el B o al revés, o si una ronda empieza por la derecha o la izquierda.) en las que, o bien se le da un voto de confianza a la persona que vaya a moderarla, o bien se opta por una mayoría simple.

Al final de todo este proceso es conveniente hacer una evaluación de CÓMO ha ido: es decir, revisar para aprender en próximas ocasiones, no juzgar o acusar.

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